Mercado inmobiliario canario: compraventa sube un 3% en 2024

El archipiélago canario vuelve a sorprender con datos que desafían la narrativa de crisis en el sector inmobiliario español. Mientras que en la Península y Baleares las compraventas de viviendas registran caídas interanuales de hasta el 5%, según los últimos registros del Instituto Nacional de Estadística, las islas atlánticas cierran el año con un incremento del 3% en el número de transacciones. Un comportamiento que merece un análisis detallado, especialmente en un contexto de endurecimiento de los tipos de interés y pérdida de poder adquisitivo de muchos hogares.
El contexto nacional: ¿por qué Canarias va contracorriente?
A nivel estatal, el mercado inmobiliario español atraviesa un momento de enfriamiento. Según el Colegio de Registradores, las compraventas descendieron un 5,6% interanual en el cuarto trimestre de 2023, acumulando tres trimestres consecutivos a la baja. Las subidas de tipos de interés han reducido la capacidad de endeudamiento de las familias y el endurecimiento de las condiciones crediticias ha ralentizado la firma de hipotecas. En este escenario, el archipiélago canario se desmarca con un comportamiento positivo, explicado en gran medida por el perfil del comprador: más del 35% de las transacciones se realizan sin financiación bancaria, lo que indica un predominio del capital inversor frente al comprador de primera residencia.
Un incremento desigual pero significativo
El aumento del 3% en la compraventa de viviendas en Canarias no es homogéneo. Mientras provincias como Las Palmas concentran buena parte del crecimiento, con un 4,1% más de operaciones, Santa Cruz de Tenerife se sitúa en torno al 2,2%. Por islas, Gran Canaria y Tenerife lideran el mercado, seguidas de Lanzarote, donde el segmento de lujo y las segundas residencias tiran del volumen total. En total, se registraron más de 22.000 compraventas en el último año, una cifra que no se alcanzaba desde 2007, en pleno boom inmobiliario.

Las claves de la resistencia canaria
Detrás de esta evolución hay factores estructurales y coyunturales que convierten al mercado canario en un caso atípico dentro de la Unión Europea. Entre ellos se destacan:
- El peso del turismo y la segunda residencia: El Archipiélago recibe más de 15 millones de turistas al año, muchos de los cuales optan por adquirir una vivienda en lugar de recurrir a la oferta hotelera. La flexibilización del teletrabajo ha potenciado esta tendencia entre ciudadanos del norte de Europa, que buscan climas cálidos y ventajas fiscales.
- Atractivo fiscal y seguridad jurídica: La Zona Especial Canaria (ZEC) ofrece incentivos a empresas y profesionales, lo que atrae a compradores de alto poder adquisitivo. Además, la estabilidad política y legislativa, comparada con otros destinos del Mediterráneo, refuerza la confianza inversora.
- Oferta de suelo limitada: La orografía volcánica y la protección medioambiental restringen el terreno urbanizable, lo que mantiene una presión constante sobre los precios y estimula la compra frente al alquiler en determinadas zonas.
- Inversión extranjera directa: Ciudadanos de países como Alemania, Reino Unido, Bélgica y Países Bajos representan más del 30% de las transacciones en algunas islas. La debilidad del euro frente a otras divisas ha actuado como un aliciente adicional en los últimos meses.
El otro lado de la estadística: emergencia habitacional para los residentes
Sin embargo, el incremento de las compraventas no se traduce en una mejora del acceso a la vivienda para la población local. Todo lo contrario: los precios medios han escalado hasta los 2.450 euros por metro cuadrado en capitales como Santa Cruz de Tenerife, con subidas interanuales de dos dígitos en barrios antes asequibles. La proliferación de viviendas vacacionales —más de 40.000 plazas legales solo en la provincia de Las Palmas— ha reducido drásticamente la oferta de alquiler residencial, expulsando a familias trabajadoras hacia la periferia o incluso fuera de las islas.
Los movimientos sociales, como la plataforma Canarias por el Derecho a la Vivienda, denuncian que el modelo económico basado en el turismo y la especulación inmobiliaria está hipotecando el futuro de las generaciones jóvenes. «No se trata de resistir a la crisis, sino de quién se beneficia de esa resistencia», señalan en sus comunicados. La tensión ha llegado a las calles con manifestaciones multitudinarias en Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, exigiendo políticas de vivienda pública y límites a los alquileres turísticos.
¿Refugio temporal o síntoma de una nueva burbuja?
El comportamiento del mercado canario también plantea interrogantes sobre su sostenibilidad a medio plazo. Los analistas advierten de que la subida de tipos del Banco Central Europeo —que ha encarecido las hipotecas un 30% en dos años— podría frenar la demanda local. Al mismo tiempo, la desaceleración de las economías centroeuropeas, de donde procede gran parte de la inversión extranjera, es un factor de riesgo. No obstante, la escasez crónica de oferta y el atractivo internacional de las islas podrían actuar como colchón, evitando un aterrizaje brusco.
Por el momento, los datos muestran un mercado inmobiliario a dos velocidades: dinámico para el inversor externo y asfixiante para el residente medio. Mientras no se implementen políticas estructurales que graven la especulación y fomenten el parque público de vivienda, Canarias seguirá siendo un paraíso para unos pocos y un espejismo para la mayoría.

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