Feminismo en México: Avances, desafíos y la lucha que no cesa

- El movimiento feminista mexicano: una fuerza imparable
- Logros recientes: leyes y políticas públicas
- Desafíos estructurales: violencia y desigualdad
- El papel de las organizaciones de base y las redes digitales
- Contraofensiva conservadora y respuestas feministas
- El futuro: hacia un feminismo interseccional y popular
El movimiento feminista mexicano: una fuerza imparable
El feminismo en México ha experimentado un auge sin precedentes en los últimos años. Desde las marchas masivas del 8M hasta la huelga nacional de mujeres 'Un Día Sin Nosotras', el país ha sido testigo de una movilización social que ha puesto sobre la mesa demandas históricas: el fin de la violencia de género, la despenalización del aborto, la igualdad salarial y la representación política paritaria. Este artículo analiza los logros alcanzados, los obstáculos persistentes y el papel de las bases en la transformación social.
Logros recientes: leyes y políticas públicas
En la última década, México ha avanzado en materia legal. La tipificación del feminicidio como delito autónomo en 2012, la reforma de 2021 para garantizar el acceso al aborto voluntario hasta las 12 semanas en todo el país (tras la declaratoria de inconstitucionalidad de las penalizaciones estatales) y la creación de la Secretaría de las Mujeres a nivel federal son hitos importantes. Además, la paridad de género en candidaturas ha llevado a que el Congreso tenga una composición casi equitativa.
La lucha por la despenalización del aborto
La decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en septiembre de 2021 de invalidar las sanciones penales contra el aborto marcó un punto de inflexión. Sin embargo, persisten resistencias en varios estados, donde legisladores conservadores buscan obstaculizar el acceso a servicios seguros. Las colectivas feministas han jugado un rol clave en la difusión de información y en la creación de redes de acompañamiento para quienes buscan interrumpir un embarazo.

Desafíos estructurales: violencia y desigualdad
A pesar de los avances, la realidad cotidiana de las mujeres mexicanas sigue marcada por la violencia. Según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2025 se registraron más de 2,500 feminicidios. La impunidad es la norma: más del 90% de estos crímenes quedan sin castigo. La violencia doméstica, el acoso callejero y la discriminación laboral persisten como problemas sistémicos.
- Feminicidios: cada día son asesinadas al menos 10 mujeres por razones de género.
- Desigualdad salarial: las mujeres ganan en promedio un 30% menos que los hombres por el mismo trabajo.
- Carga de cuidados: las mujeres dedican el triple de tiempo al trabajo doméstico no remunerado.
El papel de las organizaciones de base y las redes digitales
El feminismo mexicano se nutre de colectivas locales que operan en comunidades indígenas, colonias populares y zonas rurales. Grupos como 'Mujeres de la Tierra' en Chiapas o 'Red de Mujeres de Oaxaca' combinan la defensa de derechos con la preservación cultural. En el ámbito digital, cuentas como @FeminismoMX o el colectivo 'Luchadoras' han logrado visibilizar casos de violencia y coordinar protestas masivas. Internet se ha convertido en una herramienta para denunciar, educar y organizar.
Contraofensiva conservadora y respuestas feministas
El avance feminista ha generado reacciones de grupos conservadores que promueven discursos de 'ideología de género' y buscan frenar políticas de igualdad. En estados como Guanajuato y Aguascalientes, se han aprobado leyes que limitan el acceso a la educación sexual integral. Las feministas responden con campañas de concientización y litigio estratégico para revertir estas medidas. La polarización es evidente, pero el movimiento mantiene su capacidad de movilización.
El futuro: hacia un feminismo interseccional y popular
Las nuevas generaciones de activistas incorporan perspectivas interseccionales que cruzan género, clase, etnia y orientación sexual. Se priorizan las voces de mujeres indígenas, afrodescendientes, trabajadoras del hogar y trans. La agenda incluye la lucha contra la precariedad laboral, el derecho a la vivienda y la justicia ambiental. El feminismo en México no solo busca cambiar leyes, sino transformar las estructuras de poder desde la base.
La lucha feminista mexicana es un ejemplo de resistencia y creatividad política. Aunque el camino es largo, la energía del movimiento y su capacidad de innovar garantizan que la demanda de igualdad y justicia no se apague.

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