Crisis en geriátricos: explotación laboral y abandono estatal

En los últimos años, las residencias de adultos mayores en Argentina han sido escenario de graves denuncias por condiciones laborales precarias y maltrato a los residentes. La reciente denuncia en Río Negro sobre trabajadores 'en negro' y sobrecarga laboral en geriátricos no es un caso aislado, sino la punta del iceberg de un sistema que privilegia el lucro por sobre el cuidado de las personas mayores y los derechos de los trabajadores.
El modelo de negocio detrás de la crisis
Muchos geriátricos privados funcionan con una lógica de maximización de ganancias que se traduce en recortes de personal, salarios bajos y falta de capacitación. La informalidad laboral es una herramienta para reducir costos: trabajadores sin registro, sin aportes jubilatorios ni obra social, y con jornadas que exceden lo legal. Esta situación no solo vulnera derechos laborales, sino que impacta directamente en la calidad de atención a los adultos mayores.
Datos que alarman
- Según la Defensoría del Pueblo de la Nación, el 40% de los geriátricos relevados en 2023 presentaban irregularidades en la contratación de personal.
- Un estudio del Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires detectó que el 30% de los trabajadores de geriátricos no estaban registrados.
- La sobrecarga laboral es crónica: un cuidador puede tener a su cargo hasta 15 residentes, cuando lo recomendado es 1 cada 8.
Responsabilidad estatal y necesidad de control
El Estado tiene la obligación de regular y controlar estas instituciones. Sin embargo, la falta de inspectores, la burocracia y, en muchos casos, la complicidad con empresarios del sector, permiten que estas prácticas se perpetúen. Es necesario un sistema de habilitaciones riguroso, inspecciones sorpresa y sanciones ejemplares para quienes explotan a los trabajadores y descuidan a los mayores.

Propuestas desde una perspectiva de clase
Desde una mirada comunista, la solución no pasa solo por más controles, sino por transformar el modelo de cuidados. La vejez no puede ser un negocio. Proponemos:
- Nacionalización de los geriátricos que funcionan con fines de lucro y gestión estatal directa con participación de trabajadores y familiares.
- Creación de un registro único de trabajadores del sector con garantías de salario digno, jornada de 6 horas y formación continua.
- Fomento de cooperativas de cuidado que prioricen el bienestar sobre la rentabilidad.
Conclusión
La denuncia en Río Negro es un llamado de atención. Detrás de cada trabajador 'en negro' hay una persona que sostiene el sistema de cuidados con su esfuerzo, y detrás de cada adulto mayor mal atendido hay una sociedad que los abandona. Exigimos al Estado que actúe con firmeza y que se garantice el derecho a un envejecimiento digno y a un trabajo decente. La lucha por los derechos de los trabajadores de geriátricos es también la lucha por una vejez sin explotación.

Deja una respuesta